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Alcohol… una droga de venta libre

April 13, 2015

 

 

Desde hace bastante tiempo ya, conjuntamente un grupo de profesionales y trabajadores del campo de las adicciones, hemos tratado de cambiar una expresión, que a nuestro entender, ayuda a que muchas personas se confundan y no le den a ciertos problemas, la importancia o la gravedad que los mismos encierran. Esta expresión a la que estoy haciendo mención, es aquella que habitualmente se escucha, ya que la misma hace la siguiente separación al hablar de psicofármacos: “El alcohol y las drogas”. Definitivamente entendemos que se debería decir, por ejemplo: “El alcohol y otras drogas”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El motivo de esta aclaración, no tiene otro sentido, que hacerle entender a todas las personas en general, que el alcohol, es una droga sin ningún tipo de duda, como lo son la cocaína, LSD, anfetaminas, marihuana, heroína, etc. (por supuesto cada una con sus propias características individuales, encerrando diferentes peligros). Claro, casi con seguridad, esta confusión se suscita, por el hecho de que el alcohol a diferencia de otras drogas, es de venta libre, casi sin restricciones. Frente a esto, no es muy extraño escuchar, que el alcohol no es dañino para la salud humana, como si lo son las drogas, por lo tanto no puedo dejar de decir, que una simple cerveza por ejemplo, por cada 100 mililitros, contiene aproximadamente 4.4 gramos de etanol, lo que a primera vista no se ve como una cantidad temible, pero que sin embargo puede ser inductora al alcoholismo, en la medida en que se vaya aumentando su consumo.

 

Ahora, y ya que he ingresado a este terreno, quisiera mencionar, que el uso del alcohol tiene tres niveles definidos, como en el caso de todos los psicofármacos. El primero es el de usador, el segundo el de abusador, y el tercero el de adicto, o sea el alcohólico. Para dar un poco más de claridad a lo que estoy mencionando, debo aclarar, que usador se denomina a aquella persona que quizás muy esporádicamente, ha tomado alguna copa de bebida alcohólica, pero que no es algo que le atrae o que habitualmente desea hacer.

 

Con respecto al abusador, es importante determinar, que este punto hace referencia, a aquellas personas que beben bastante copiosamente, y que incluso puede llegar a emborracharse de manera asidua, cometiendo diferente tipos de errores por su estado de embriaguez, pero que sin embargo, aún tienen la capacidad de dejar de tomar cuando se lo proponen, y esto no les produce ningún tipo de síntoma de abstinencia, ni física ni psíquicamente.

 

Y de esta manera, alcanzo al tercer estamento, es decir, el del adicto. Es aquí, donde la persona se ha convertido en un enfermo de alcoholismo, ya que por más que se lo proponga y lo prometa vez tras vez, no puede vencer la necesidad de consumir, debido a que el síndrome de abstinencia ya domina sus decisiones. Esto no es otra cosa, que los malestares que le produce el no ingerir alcohol (dolores de cabeza, temblor de las extremidades, nauseas, vómitos, nerviosismo excesivo, taquicardia, etc.), los que el adicto puede remediar, acudiendo al consumo. También desearía aclarar en forma ampliatoria, que la línea que separa a un abusador de un alcohólico, es tan fina, que en no pocas ocasiones se la puede cruzar sin que el individuo y aquellos que lo rodean, lleguen a darse cuenta del cambio de nivel.

 

El tema alcoholismo es tan amplio, que resulta imposible en estas pocas líneas definirlo, pero sin embargo, desearía agregar un punto crucial, por el que pasan indefectiblemente todas las personas cada vez que se embriagan, sean alcohólicos o no. En este caso estoy haciendo referencia, a la muerte de neuronas que se produce en el Sistema Nervioso Central al embriagarse el individuo.

 

Vale aclarar, que el Sistema Nervioso Central, está compuesto por el encéfalo y la médula espinal. Este sistema tiene en su haber, aproximadamente la cantidad de 100,000,000,000 de neuronas. Ahora bien, por cada borrachera, y dependiendo de la severidad de cada una de ellas, mueren aproximadamente entre 10,000 y 100,000 neuronas. Tengamos en cuenta, que las neuronas que mueren no se vuelven a reponer. Si los excesos de alcohol de los que estoy haciendo mención, no son continuos, sino que se producen de manera esporádica, pudiera ser que estas pérdidas pasen casi desapercibidas (eso no significa que la muerte de neuronas no se producen).

 

 

Sin embargo, cuando los estados de embriaguez son continuos, se comenzarán a ver los estragos producidos por estos acontecimientos, ya que con el correr del tiempo harán su aparición los temibles huecos neuronales a nivel cerebral, con todas las alteraciones que acompañarán a estas condiciones, como lo son posible ceguera, dificultades en el habla, pérdidas significativas del sistema auditivo, discapacidades relacionadas con la memoria y el aprendizaje, entre muchas otras opciones negativas.

 

La importancia que humildemente quisiera darle a este escrito, está directamente relacionada, con los peligros que acechan a las personas, encontrándose estos escondidos detrás de esta droga llamada alcohol, cuando la misma es utilizada indebidamente. Por lo tanto esta es una muy simple y clara advertencia, con el fin de evitar caer en la trampa tendida a partir de su venta libre.

 

Dios permita que puedan reflexionar, todos aquellos que de una un otra manera, están corriendo el riesgo de ser atrapados en este peligroso camino de la adicción alcohólica.

 

DrRaulTarela@gmail.com
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Dr. Raúl Tarela

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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